Mi experiencia en un hospital camboyano

Nunca estamos libres de tener algún accidente mientras viajamos. Quizás, de los países que he visitado en el sudeste asiático, el peor lugar para tenerlo era Camboya. Un país donde los servicios están a años luz de lo que los europeos conocemos, por mucho que nos quejemos de la Seguridad Social.

Volvía de visitar los templos de Angkor en las afueras de la ciudad de Siem Reap montado en bicicleta, no vi un agujero en la carretera porque iba pegado detrás de un coche, metí la rueda en él y salí volando, con la mala suerte de darle un cabezazo al coche.

Cuando me miré en el espejo retrovisor del coche, tenía un pedazo de carne colgando en la frente que se abría y cerraba como una ventana. ¡¡¡ la que he liado pensé !!. Cuando me di cuenta ya la sangre me llegaba a los pantalones.

Un señor muy amable de una tienda cercana me sacó unas servilletas y me puso un trozo de esparadrapo para cerrarme la herida. Otro me subió en su coche y me llevó hasta el hospital, la verdad es que fueron todos muy amables. Cuando entré en el hospital se cumplieron mis peores pesadillas, he visto granjas más limpias que aquello.

No tengo fotos porque en ese momento ni se me pasó por la cabeza ponerme a sacarlas. Cuando llegué me metieron en una especie de quirófano, me tumbaron en una camilla que tenía costras de sangre seca de vete tú a saber quién y me dijeron que esperara que enseguida venía el doctor.

Para que os hagáis una idea, por aquella sala no habían pasado un trapo desde vete tú a saber cuándo. Había dos fregaderos con agua estancada ya verde y la lámpara del quirófano tenía tierra encima como para sembrar papas.

Al lado mío había un chico joven, tumbado boca abajo, con unos cortes tremendos en la espalada y enganchado a un suero. Una chica que lo acompañaba me comentó que había tenido un accidente con la moto. El pobre chico se retorcía de dolor, al rato llegó una enfermera, le puso un trapo sucio en la boca para que lo mordiera y le puso una inyección en la espalda con una jeringuilla de esas gigantes que solo se ven en los dibujos animados. A mí en ese momento ya me empezaron a entrar los sudores fríos xDD.

Al cabo de una hora y media llegó el doctor, un chaval que parecía que tenía 15 años, aunque bueno, los asiáticos en general siempre aparentan tener menos edad. Me quitó el esparadrapo y me dijo que necesitaba puntos de sutura ¡¡¡ nos ha jodido !!! Se fue y al cabo de media hora volvió junto a la enfermera de la jeringuilla.

Lo primero que pensé es que si venía a pincharme antes prefiero que me dejen como estoy. Pero afortunadamente nada de pinchazos, me pusieron cuatro puntos de sutura, cuando necesitaba por lo menos el doble y listo. Pensé que me iba a doler pero casi que no sentí nada, solo los tirones cuando apretaba los puntos. No sé si fue porque el doctor era un experto poniendo puntos o porque tendría la adrenalina por las nubes.

Luego un poco de yodo, una gasa con esparadrapo y a correr. Ya pude respirar tranquilo, todo había salido mejor de lo que prevenía.

Cuando salí del hospital de vuelta al hostal ya empezaron a taladrarme la cabeza otras preocupaciones ¿y si se me infectaba? ¿Me iba a quedar mucha cicatriz?. Afortunadamente nada de eso ocurrió, estuve varios días tomándome un paquete de Amoxicilina que había llevado, como precaución para posibles infecciones y todas las mañanas me limpiaba la herida con yodo y me ponía una gasa limpia. Ahora, casi 7 meses después, apenas me queda marca de la herida. Después de todo, hicieron bien su trabajo.

Al día siguiente volví al hospital para que me limpiaran la herida y me cambiaran la gasa y vi al chaval que estaba en la camilla del al lado salir ayudado por unas muletas del hospital junto a la chica. También a él, en principio, lo curaron.

Una experiencia para comprobar, de primera mano, que aunque lo critiquemos, ya quisieran muchas personas de este mundo tener el sistema sanitario que tenemos en España.

Bueno, y esto fue lo que me hicieron:

Mi experiencia en un hospital camboyano

Author: Fernando Mesa

Viajar me pone .......... ¡¡¡ Feliz !!!. Me apasiona viajar y después de mucho tiempo leyendo blogs de otros viajeros para programar mis viajes, me he decidido a aportar mi modesto granito de arena. En Viajarmepone cuento mis experiencias vividas en primera persona y doy información que pueda servir de ayuda a otros viajeros. Puedes contactar conmigo en las redes sociales o en viajarmepone@viajarmepone.com

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